Dos vertientes esenciales definen la propuesta artística de Bela Gold: el dibujo y el concepto. Un dibujo que encuentra en la mancha y la grafía el vehículo para apropiarse de un pasado que no debió haber existido. Un dibujo intelectual y controlado que se decanta en la gráfica para convertirse en una huella silenciosa que, desde el presente, evoca otros tiempos y otras voces.
Nacida en Argentina y radicada desde hace mucho tiempo en la Ciudad de México, Bela Gold es pionera en la creación de una gráfica autónoma que todavía exige ser valorada como imagen, como objeto y como género. De seductora belleza y lacerante contenido, su grabado fusiona la intimidad y la monumentalidad, el silencio y el grito, la indignación y el recuerdo.
Creada a partir de documentos que dejan testimonio de la violencia ejercida durante la primera mitad del siglo pasado sobre las minorías étnicas en Europa Occidental, Bela Gold combate el olvido que acompaña a la intolerancia a través de la reinterpretación de textos en los que, a través de la huella de nombres, fechas y firmas, se evoca la arbitrariedad del poder.
Textos que fueron cartas, tarjetas postales, telegramas, pasaportes, listas de exterminios humanos y solicitudes de permisos de inmigración. Textos con nombres de gitanos, homosexuales y judíos. Textos en los que el rechazo a la diferencia se imprimió en grafías que, a lo largo del tiempo, se ocultaron en libros, recuerdos y tonos enmohecidos.
Para evitar la desaparición de la memoria, la artista se apropia de su huella, de su impronta diluida, oxidada, casi invisible. Una huella impresa que la estampadora decanta a través de un sobrio y magistral trabajo gráfico en el que se fusiona el concepto con la sensualidad, la gráfica con el objeto, el silencio con el grito y la violencia con la belleza.
Interesada en combatir el olvido que acompaña a la intolerancia, Bela Gold ha reinterpretado, desde 1998, diferentes documentos entre los que destacan el Totenbuch -Libro de los muertos- y el Libro del St. Louis. Con formatos tan estridentes como la pequeñez y la monumentalidad, la artista ha recurrido a procesos manuales y tecnológicos del grabado para evocar tiempos y circunstancias que han dejado su huella en el deterioro del documento. Un deterioro que ahora se percibe con misteriosas texturas en las que sobresalen, con silenciosa emoción, la oxidación del naranja, el enmohecimiento del verde y la profunda belleza de los tonos blancos que predominan en toda su obra.
Mujer de líneas, grafías y papel, Bela Gold ha creado un grabado conceptual y expandido, en el que la bidimensión y la tridimensión se hibridan con texturas y propuestas objetuales destacando sus contundentes libros-objeto y sus hermosas páginas desplegables.
Realizadas entre 2004 y 2006, las piezas que se presentan en esta exposición fusionan la dimensión gráfica, la dimensión estética y la dimensión temporal para reinventar y prolongar la permanencia de una memoria que, según afirma la artista, nunca debe ser olvidada.
02. BELA GOLD.
Por Blanca González Rosas
Interesada en combatir el olvido que acompaña a la intolerancia, Bela Gold ha recopilado, desde 1998, diferentes documentos que dejan testimonio de la violencia que ejerció el poder sobre las minorías durante la primera mitad del siglo XX. El rechazo a la diferencia que, después de haber provocado el exterminio de gitanos, homosexuales y judíos, se convirtió en silenciosas palabras y fechas escritas en hojas, libros y lápidas. Grafías que, a lo largo de los años, desaparecieron ocultándose en el color y la textura del tiempo transcurrido: verdes enmohecidos, naranjas oxidados y blancos olvidados.
Para evitar la desaparición de estos recuerdos, la artista se apropia de la huella que dejó su existencia en libros y piedras. Una huella impresa que Bela Gold decanta a través de un sobrio y magistral trabajo gráfico en el que se fusiona el concepto con la sensualidad, la gráfica con el objeto, el silencio con el grito y la violencia con la belleza.
Pionera de la gráfica autónoma y del dibujo expandido, la creadora presenta un fragmento de El Libro de la Memoria realizado entre 2004 y 2006. Un fragmento en el que la dimensión gráfica, la dimensión estética y la dimensión temporal se transforman y reinventan para prolongar la permanencia de una memoria que, según afirma la artista, nunca deber ser olvidada.
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Interested in fighting the forgetfulness that accompanies intolerance, Bela Gold has gathered, since 1998, different documents that leave a testimony of the violence towards minorities perpetrated by those in power during the first half of the XXth century. The rejection to the difference that, after causing the extermination of gypsies, homosexuals and jews, was converted into silent words and written dates, books and tombs. Symbols that, along the years disappeared, hiding under the color and the texture of the time past: molded greens, rusted oranges and forgotten whites.
To avoid the disappearance of these memories, the artist takes possession of the traces of its existence in books and stones. An imprinted trace that Bela Gold decants through a sober and masterly graphic work, in which there is a fusion of concept and sensuality, graphic and object, silence and scream and violence with beauty.
Pioneer of the autonomous graphic and the expanded drawing, the author presents a fragment of The Book of Memory authored between 2004 and 2006. A fragment in which the all the dimensions, the graphic, the esthetic and the temporal, transform and reinvent themselves to prolong the permanency of a memory that, the author affirms, should never be forgotten.