Siempre me ha interesado en arte el movimiento, ya sea como discurso teórico (Arp, Miró, Fontana) dentro de formas más o menos contenidas o como utilización física (Calder con sus móviles ó Tyngueli con sus esculturas/máquinas). También Kandinsky, los futuristas o los componentes de la escuela de Nueva York (Motherwell, Pollock, De Kooning). Incluso me he sentido atraído por constructivistas como Pevsner, Malevich ó El Lissitzky. Todos han tenido que ver con el movimiento, su composición, el color e incluso las técnicas empleadas, han sido el germen del movimiento que me ha interesado para mi obra.
Quizás en ese cruce de caminos se encuentre el trabajo que actualmente realizo, partiendo de intenciones reflejas de ese universo de movimiento mudo, de esa danza de manchas, trazos o formas congeladas en un campo de batalla colorista o neutro.
Estas “formas orgánicas” partieron de las últimas series que realicé: Serie Blossfeldt, Serie negra y una de esculturas y maquetas, todas con fuerte carga orgánica. En estas series, como señalo, fui sintetizando formas y creé una suerte de abecedario vivo, que he ido utilizando en las diferentes composiciones.
Desarrollé en principio todo un estudio sobre papel con gouache negro, acuarela, pan de oro/plata y lápiz grafito, los formatos de 100 x 70 cm. me dejaban gran libertad para expresar con esos símbolos del movimiento las distintas ideas; unas composiciones más sobrias en cuanto a color y formas, otras más barrocas y algunas más misteriosas, como Cúpula u Ojiva.
Más adelante probé con tabla y lienzo dando lugar a Dos Soles ó Iris, donde utilizo el monotipo. En lienzos como Germen, Interacción ó Ruedo -esta última consiste de formas seriadas que se acoplan lateralmente-, recurro, a manera de collage estampado, al mundo de los toros conectando las distintas piezas por medio de un círculo rojo muy matizado por las diferentes veladuras, y una mancha roja central que simboliza la tragedia de la cogida.
Posteriormente, recordando un procedimiento y técnica empleados en otro momento, probé con cristales (siempre me ha interesado El gran vidrio de Duchamp) resultando gratamente sorprendido al ver cómo quedaba la obra terminada. Sólo había un problema, esto es, tenía que pensar al revés en la concepción de la obra, o sea comenzar pintando o estampando por medios serigráficos la último parte de la obra y así, digamos, hasta la primera capa de pintura. Esto me obliga a planificar la obra desde el principio, pues cualquier fallo ya no se puede corregir. Pero ese esfuerzo de ejecución siempre me queda compensado por la limpieza, pureza de formas y color con que queda la obra al contemplarse tras el cristal.
Obras como Zen, donde el enlace de las formas orgánicas de estructura reticular, repetitiva, unido a la calidad del pan de oro/plata y el rojo, me transmiten dentro de su composición movida un mundo ascético y espiritual con conexiones orientales.
Formas infinitas, obra realizada para la Bienal Internacional de Almería de este año, tiene un gran formato de 300 x 300 cm., con 25 piezas de cristal formando una composición base que, repetida sobre diferentes composiciones, es “abierta”, pudiendo intercambiar las diferentes piezas para formar otras composiciones.
Fusión vertical, formada por tres piezas de 80 x 80 cm. que colocadas verticalmente sumarían 240 cm., funde tras las formas orgánicas un submundo de textos en inglés y en árabe con un fuerte mensaje antibélico.
Después tenemos series como Atardecer u Horizontes. En la primera se funden los colores dando lugar a un fondo base para formas orgánicas que flotan y vienen de lejos, constituyendo racimos e invadiendo nuestro espacio superior. Encuentro en esta pieza efectos surrealistas y texturales que me interesa mucho investigar. En la segunda serie, Horizontes, enmarco sobre un fondo plano, o con efectos de pan de oro/plata, formas horizontales que con su movimiento contradicen el sentido de quietud de la línea horizontal.
Aparte de otras piezas sin seriar podríamos incluir, dentro de este comentario personal, las series Diáspora y Venus, realizadas sobre discos de cristal. La primera investiga la dispersión de las formas que tratan de escapar de la composición, dejando libre la zona central donde se juega con distintos colores y técnicas. La segunda, Venus, en cambio, forma una composición triangular que recuerda la zona púbica de la mujer, creándose igualmente una composición central equilibrada y haciendo, como en las anteriores, un uso experimental y lúdico del color.