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FERNANDO CLAVERÍA / Escalera de servicio / instalación, fotografía
El Ojo Atómico - A.C. Antimuseo de Arte Contemporáneo / Madrid, España
del 19 al 27 de mayo de 2006
 
 
 
ESCALERA DE SERVICIO.
 
Intento contar pequeñas historias y que esas historias planteen preguntas.

Simplemente presento, con el máximo respeto, las escaleras que utilizaron los inmigrantes en Melilla, para que el espectador pueda encontrar algo de su propio pasado, de su propia cultura, de sus propios deseos.

Trabajar con lo real, utilizar un material sensible y tan pleno de cualidades plásticas, estéticas, simbólicas y expresivas.

Trabajar con lo incómodo, en continuo equilibrio, donde nadie quiere mirar.

Trabajar con estas escaleras y lo que significan constituye una obsesión.

Escaleras famélicas, precarias y atávicas que hablan del drama de una huída y una búsqueda hecha a través de distintos países y miles de kilómetros.

Escaleras de la esperanza, cuando la esperanza se llama economía del bienestar.

Hablo de la migración como un hecho consustancial a la historia del hombre. Hablo del tiempo que vivimos.

200 escaleras traídas del camino de Yashine (Melilla).

Fernando Clavería

 

Como es sabido, las migraciones son uno de los grandes fenómenos de nuestra época. La llamada globalización, los efectos a largo plazo de la descolonización, las crecientes desigualdades económicas en suma, empujan a millones de personas a abandonar sus lugares de origen, a separarse de sus familias y a emprender un peligroso viaje en busca de un futuro que les ha sido negado desde su nacimiento.

España ha pasado de ser un país emisor de emigrantes -hasta 2,000,000 en su apogeo- a ser un país receptor, con una cifra que ha superado ya los citados dos millones. Desde diferentes puntos -América Latina, Europa del Este, Magreb o África subsahariana- los inmigrantes buscan pasos a través de la muralla legal y física que los países ricos han levantado en sus fronteras.

La razón es clara: la renta per cápita en España asciende a US $ 23,300, mientras que en Marruecos es 4,200 y en Mali únicamente 900. Melilla es el punto del mundo con mayor tensión económica, y tenemos el dudoso honor de que sea también una de las pocas fronteras protegidas con una muralla física.

Durante los pasados meses los españoles hemos asistido, entre asombrados y horrorizados, al espectáculo televisivo del salto de la valla, en el que cada noche cientos de inmigrantes subsaharianos saltaban los tres metros de este obstáculo, provistos de rudimentarias escaleras.

Este asunto, escandaloso en todos sus aspectos, ha sido solucionado con cuatro medidas: un aumento de entre 2 y 3 metros a dicha valla, la excavación de un foso, la tala del monte Gurugú, donde los inmigrantes se proveían de cobijo y madera para las escaleras, y el despliegue de tropas marroquíes, experimentadas en acciones represivas en el antiguo Sahara español.

El resultado de estas medidas no necesita comentarios. El problema, en cualquier caso, ha desaparecido de los medios de comunicación.

 
Fernando Clavería ha viajado a Melilla para recoger las escaleras incautadas por la Guardia Civil. En total unas 200, de las que se expondrán 60 en el Antimuseo de Arte Contemporáneo. Las escaleras se exhiben sin transformación alguna, sin estetizar, sin incidir en la autoría de los inmigrantes que un día saltaron la valla. El artista sólo da un nuevo sentido a estas escaleras, al presentarlas como un objeto cultural, portador de los valores de nuestra sociedad.

Además de las escaleras, Fernando Clavería presentará una serie de fotografías titulada Foto finish/ fotos en la meta. En cada pieza de esta serie ha retratado a un inmigrante subsahariano con una escalera. Los inmigrantes tienen (todos) el nombre de Ulises, al que se añade tan solo el trabajo que desempeñan en España.

 
FERNANDO CLAVERÍA: Ulises 1, Repartidor de propaganda
 
 
EL OJO ATÓMICO
A.C. Antimuseo de
Arte Contemporáneo
c/. mantuano 25 - local
28002 madrid, españa
tel. 914 152 29
www.ojoatomico.com
 
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