cerrar ventana
 
 
 
ROSARIO GUAJARDO / de cara al objeto / obra tridimensional y pintura
Centro Cultural Plaza Fátima / Garza García, N.L., México
del 11 de mayo al 15 de junio de 2006
 
Esperando el Diluvio (fragmento), 2006
instalación de 7 piezas / concreto y pigmentos al encausto / 210 x 30 x 25 cm. c/u
pulse sobre imagen para agrandarla
 
 
DE CARA AL OBJETO.
 
Por Jeannette Mehl
Maestría en Historia del Arte y Catedrática en Apreciación Estética
Mayo 2006
 

Rosario Guajardo es una hacedora de espacios: espacios conceptuales y actuales, espacios míticos o físicos, conquistados o consabidos, contenidos o inconmensurables, espacios que irrumpen y a la vez contienen un arrollador silencio oculto donde los objetos y las formas son un misterio: evocan e invocan.

Dentro del lenguaje abstracto, Guajardo crea un estilo lírico y contemplativo, manteniendo una perfecta concomitancia entre lo intuitivo y el cálculo inspirado. Su discurso es elemental, cosmogónico, primigenio. La suya es una voz en fuga cósmica conciente de que lo conocido es finito y lo desconocido infinito.

Con una aguda sensibilidad cromática, Guajardo crea atmósferas variadas donde fantasmas ocasionales están a punto de asombrar, pero no llegan a materializarse. En su obra no existe la sensación de figura y fondo, sino espacios fluctuantes, constantes. Dentro de esas extensiones reconocemos yuxtaposiciones dramáticas o apacibles de elementos en emplazamientos elocuentes. Aún y cuando sus superficies parecieran ser modulaciones continuas, el “acomodo” es crítico para la obra, la interdependencia evidente. La preocupación por la organización de ese flujo rítmico de color, tonalidad y textura es una constante en la obra de la artista. Extrae la máxima intensidad de una mancha de color, o explota la tensión entre un color menos denso y otro predominante en aparente deriva. Sin embargo, todo incidente se engloba en la continuidad de la superficie. Son las inflexiones de la misma las que crean sus “dibujos” y logran sólidas sugerencias de movimientos. Crea ritmos con un palpitar sincrónico o sincopado, siempre en plena sonoridad orquestal.

Su obra se inscribe dentro de lo gestual y el manejo amplio, más que en repetición de eventos pequeños. Esas variantes en superficies, ese lirismo pastoso y sensual, se convierten en portadores gestuales de la artista. Su abstraccionismo no niega referencias físico-emotivas, ni naturales, todo lo contrario, son su punto de partida.

Para Rosario Guajardo la superficie de la tierra es sólo la orilla del océano cósmico, las aguas, el espacio, exigen su presencia y la invitan a continuar. Y en su osada trayectoria inmaterial nos involucra e inmersa. Por tanto, al confrontarnos con diversas representaciones de El Diluvio que Viene, no nos queda más que cuestionar. Las preguntas afloran, las respuestas solo intrínsecas a la introspección de quien las aprehende.

Las siete enormes y orgánicas trompas de elefante Esperando el Diluvio, con sus respectivas variantes en color y textura, ¿emergen del Diluvio, lo vaticinan o propician?. ¿Invocan inmolándose o permanecen inmunes al inevitable devenir?. ¿O son totalmente ajenas al vínculo literal que la artista proporciona?

A pesar de la energía dinámica subyacente en sus composiciones, pictóricas o escultóricas, el arte de Guajardo es finalmente sereno, reflexivo, solitario, como solitaria es la cruzada artística de quien la emprende.

 
Tardes así… (de la Serie Esperando el Diluvio), 2006
mixta sobre lona de algodón / 190 x 240 cm.
 
Rosario Guajardo en ARTEVEN.COM
 
 
CENTRO CULTURAL PLAZA FÁTIMA
vasconcelos y calzada san pedro
colonia del valle
garza garcía, n.l., méxico
tel. (81) 8989 1936
 
cerrar ventana
 
ARTEVEN.COM