El próximo 22 de octubre, a las 19:00 hrs., quedará inaugurada la muestra del Grupo Escombros, en las salas 3, 4 y 5 del MACLA Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de La Plata, calle 50 e/ 6 y 7, que permanecerá abierta hasta el 14 de noviembre. Integrado actualmente por los artistas José Altuna, Claudio Castro, Horacio D´Alessandro, David Edward, Adriana Fayad, Luis Pazos y Héctor Puppo, el Grupo Escombros nace en 1988 como metáfora de un país que se desintegraba luego de una feroz dictadura militar y la hiperinflación. La realización de la mayoría de sus obras al aire libre los ha determinado como un grupo de arte público. Sus producciones se han emplazado en una calle, una plaza, una fábrica abandonada, una cava, un arroyo urbano, siempre expresando la realidad sociopolítica que el país vive en ese momento. Esta libertad de pensamiento se manifestó en instalaciones, murales, objetos, afiches, poemas, manifiestos, grabados, charlas, Net Art y arte correo, entre otros. Estas obras son creadas por Escombros en interacción con el público, quien de esta manera se convierte en coautor de las mismas. Desde su conformación, el grupo se presenta como Escombros y no con los nombres individuales de sus integrantes quienes tienen antecedentes en el mundo del arte. Como artistas individuales fueron cofundadores del Movimiento Diagonal Cero, creado por Antonio Vigo (1968), participaron en los happenings del Instituto Di Tella (1969), representaron a la Argentina en la Séptima Bienal de París (1971), integraron el Grupo de los 13 del CAYC (1972) con el que ganaron la XIV Bienal de San Pablo, etc. Sus últimas exposiciones este año fueron en la Bienal de Cuenca, Ecuador; Galería Arcimboldo; Centro Cultural Recoleta, dentro de la muestra Arte y Poesía, y Arte BA. |
Simbólica y contrariamente a su significado etimológico, “Escombros” nos dice del incansable hacer de un grupo de poetas y artistas plásticos transformando la oscuridad de las ruinas en luz de vida. Escombros nos muestra el inagotable anhelo del espíritu humano encarnando el renacer del Ave Fénix, para crear en solidaridad nuevos horizontes. Cuando el grito nace de la referencia visual externa, la razón de ese grito es el alma conmovida. Escombros grita desde la desesperación silenciosa, dejándonos el testimonio de sus imperdibles escritos, visuales, no sonoros, que perdurarán mas allá del tiempo. Como decía Borges, “Las palabras son más fuertes que los mármoles y los metales”, quedando impresas, la eternidad las revelará en la historia, no las borrarán los vientos. Escombros, artistas de lo que queda, ejemplo de creatividad y constancia, performances, denuncias, acciones, convocatorias. Mil hechos que llevan a pensar, a sentir e intentar vivir de otra forma, humanamente. Cotidiano esfuerzo para lograr cambiar lo que en la sociedad está injustamente olvidado, vivir de diferente manera. Para que la vida digna se expanda en la comunidad toda, sin diferencia de orígenes, credos, razas e ideologías. ¿Escombros tuvo resonancia en la comunidad? Si observáramos bien sí la tuvo, desde el comienzo en la élite de los acompañantes de siempre. Sólo después de exponer sus obras en espacios que parecieran estar dominados por grupúsculos habituales, ocurre la “revelación” y se descubre a este excepcional grupo de trabajo que abarca todas las manifestaciones que la imaginación pueda albergar. Cada obra lleva impresa el sello universal donde no hay juego partidista, lo que ocurre aquí ocurre allá. Sus escritos son inobjetables y sus acciones el referente válido de todo su accionar y pensar. Sin estar sujetos a ningún “ismo” van y vienen con las formas, obedeciendo al imperativo de la referencia social. Cada uno de sus trabajos tiene un riguroso tratado expresivo: ético, estético y artístico. Hoy, ante tanto despropósito formal pregonado por seudo-críticos esteticistas de la nada y por ignorantes hacedores del barullo, la presencia de Escombros es un oasis. ¿Las razones?, toda su labor está inserta en la poética del diario devenir, dejando abiertas las puertas de la interpretación al perceptor que está ante ellas. Sabiendo que la respuesta de éste será de acuerdo a su interior. Pero de algo estoy seguro, no quedará sin conmoverse. A favor o en contra, esto no importa. Escombros y sus expresiones están expuestos a diversas interpretaciones. El tiempo mueve las fichas y estas verdades no se presentan simultáneamente. Como el viento, van insertándose en todos los intersticios del alma, hasta que la revelación ocurre. Como ha sucedido en casi toda la historia del arte. Escombros va “calando” del cuerpo al alma y de ésta al espíritu. Su envolvente creatividad nos inserta en una misteriosa atmósfera de pesimismo-optimismo, miseria-esperanza, injusticia-justicia, derrumbe-construcción, olvido-memoria, muerte-vida. Con Escombros queda impresa en la historia del arte la obra de un grupo de auténticos creadores, instaurando un lenguaje poético como manantial en el desierto. Sus ideas germinales nos señalan, sin determinarnos un camino, la acción de ir hacia el encuentro del Hombre total con sus angustias, anhelos y sueños. |