 | |  |  | | | | | ARTEVEN.COM | | | | | • • | • • | | | ::: | | | | FÁBRICA 27 | Tierra etérea, 2004 / mixta (fibra de plátano, kenaf y tierra de adobe) / medidas variables | • | ADÁN PAREDES Tierra etérea Cerámica e instalación GALERÍA DE LA SHCP Jueves 26 de agosto de 2004, 20:00 hrs. Hasta el 24 de octubre de 2004 | • | La Dirección General de Promoción Cultural, Obra Pública y Acervo Patrimonial de la SHCP, presenta la muestra Tierra etérea, obra del maestro Adán Paredes, quien expone un trabajo con alta calidad en su elaboración; al realizar una exploración constante de materiales convierte su labor creativa en piezas de arte en las que recupera la tradición ancestral del trabajo con el uso de materiales como el barro y fibras vegetales, ofreciendo una propuesta contemporánea. A través de la incursión en la obra seleccionada para esta exposición, Adán Paredes evidencia sus profundos vínculos con la cerámica y su búsqueda de otros materiales que le permiten indagar opciones propositivas y crear formas que nos remiten a civilizaciones antiguas en mundos imaginarios.
Adán Paredes es un artista que pertenece a la Colección Acervo Patrimonial, desde el año 2000 ha reunido a través de los años un importante acervo que se ubica en un sitio notable dentro de la historia de la plástica contemporánea, memoria y patrimonio de la nación. La Galería de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, presenta esta muestra como un reconocimiento a la trayectoria de este joven artista e impulsa el desarrollo del arte en nuestro país, al ofrecer exposiciones de un alto contenido artístico-estético. | | |  | | FÁBRICA 23 | Lluvia, 2004 / cerámica de alta temperatura / 35 x 45 x 80 cm. | | | | [1] | El Arte Poética de Adán Paredes Por Antonio Calera-Grobet Ésta es la nueva escultura. Pedestal, la tierra dura. Ámbito, los cielos frágiles.
El viento, la forma pura Y el sueño, los paños ágiles. Dámaso Alonso A contracara de la pintura, ese hábitat que a pesar de su grandeza como espejo de civilizaciones y culturas parece haber enclavado su destino en los muros, el arte tridimensional sigue ensanchándose en el espacio. El objeto diverso, la escultura, la instalación, técnicas que son lenguajes que son poemas que nos hablan “de bulto, por su sola presencia en el entorno de exhibición —sea éste el compartimiento de los inmuebles o bien el paisaje abierto—, significan ya una interpelación al humano inmediato, un cuerpo a cuerpo que lo mismo habla de sí que modifica el espacio y el tiempo del que los actualiza.
Entre escultores, instaladores e interventores existe una idea original de creación, entendida ésta en su acepción más religiosa —y tal vez ahí una diferencia que los escinda de otros gremios—, que los obliga a entender su pulsión creativa de forma particular: dialogantes consuetudinarios de la materia, se saben creadores de un apéndice convencional a la pureza de Natura: esto que he creado con mis manos, que veo con los ojos y siento con las ideas, esto que incluso pudiera tocar con tan solo extender mis manos —y en la pintura el quid desaparece siempre hacia un limbo misterioso—, además de esquema y representación de algo, aquí y ahora “es” ante mí: existe como cuerpo y por ello, clama del mío —el del espectador— un movimiento particular, relativo a mi cercanía con él. En México, desde esta perspectiva, una de las creaciones artísticas más importantes que se han dado a la tarea de sumar cuerpos al universo de seres ya existente, es la del artista Adán Paredes. Antiguamente centrada en el génesis de la Piedra con base en el horno primitivo —una especie de relación prometeica con el fuego que ya cumple veintitrés años—, la suya es ahora una obra marcada por el advenimiento de nuevos horizontes: entregado a la experimentación matérica —y por ende a la reflexión y participación de sus enigmas— Adán Paredes presenta en esta entrega un ejemplo de cambio de piel, un satisfactorio cambio semántico. Lo que antes fuera dicho con la contundencia de la piedra y su dureza —definiendo al calificativo como la capacidad que tiene un cuerpo de rayar otro—, logra vertebrarse ahora a partir de la liviandad de sus nuevos elementos. Abriendo su mensaje con libertad hacia otros caminos —sin que ello signifique suspender su relación con la materia que por destino lo bautizara (Adán significa “hombre de barro”)— son ahora el papel, el henequén, el carrizo y el onix algunos de los elementos en que se recargan las formas y los volúmenes, con lo que se fincan las nuevas señas de identidad de la obra del artista radicado en Oaxaca. A un lado de los “cuadros” de cerámica signados por su lenguaje codificado de rayas y círculos, de la monumentalidad de los émbolos de piedra que han soportado su “voz poética”, y abriendo así el paso a las metáforas del aire y el viento, de la levitación o la ingravidez —y por ahí el bautizo de Tierra Etérea—, se han ido apareciendo las esferas planetarias con su corteza de barro (suspendidas como astros en el espacio museístico); las “serpientes” de henequén con sus anillos de onix; los gigantes nidos de barro en espera de sus parvadas imaginarias (hechos con palillos de cerámica recolectados de la merma), así como un tablero de ajedrez-rompecabezas para el ordenamiento del cosmos. Irradiando sentido de manera distinta a su cauce acostumbrado, las esculturas —¿instalaciones?— de Adán Paredes no reflejan —como escribiera Octavio Paz de Eduardo Chillida— los “cuerpos de la geometría en un espacio intemporal, pero tampoco aluden a una historia o una mitología: evocan, más bien, una suerte de física cualitativa”, en la que el material, signo y significado al mismo tiempo, arroja sentido por sí mismo. Por lo demás, la interdisciplina de Paredes —viajar de un lenguaje a otro, crear vasos comunicantes entre ellos— reconcilia con el presente la idea del artista cambiante, siempre en mutación, cuya poética no se restringe al asidero único: volcado por la confianza en que la irrigación estética ha sido esparcida uniformemente por su obra —experimenta incluso con la frialdad del acrílico—, nutre a la exhibición de un vanguardismo notable que la aproxima a un conceptualismo pleno de hospitalidad: nos encontramos entonces en la casa del espacio y a la caza de las formas que lo contienen. | | | | | FÁBRICA 14 | Donde el osario se hace nido, 2004 / cerámica de alta temperatura / medidas variables | | | | [2] | Tierra etérea Por Fernando Gálvez de Aguinaga Hace tiempo que Adán Paredes estaba viviendo una transformación que lo llevaba cada vez más hacia los terrenos de lo escultórico. Es cierto que nunca dejará de ser un ceramista, es verdad que su dominio técnico es ya impecable y le permite trabajar en formatos de murales que pocos talleres de cerámica en México se atreverían a hacer, pero también me queda claro que los aportes más importantes que Adán está haciendo al arte de nuestros días se encuentran en los terrenos de la escultura, sea esta en barro o en otros materiales. La inclusión de nuevas materias primas en esta muestra, nos habla también del momento inmensamente fecundo que está viviendo este creador y que lo ha llevado a liberarse de los límites del oficio para lanzarse a la aventura de la incesante investigación creativa, haciendo del mundo entero un terreno propicio a encuentros con rumbos inéditos e inesperados dentro de su quehacer artístico.
Definitivamente, el momento que significó el inicio de esa metamorfosis hacia la escultura, fue la muestra Horizontes Convergentes que se presentó en el 2001 en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, cuando Paredes estaba apenas llegando a vivir a esa ciudad. En dicha exposición, había piezas como el conjunto llamado Órganos, que ya se planteaban como un grupo eminentemente escultórico, aludiendo a las formas cactáceas en un elegante juego de ensartar grandes rodajas de barro y de distintas formas, en tubos de dos metros de altura en promedio. Pero también había otras obras que bordeaban los ámbitos de la instalación como lo era Espacio Mítico, una gran circunferencia metálica cuyo interior se encontraba repleto de obsidiana, como un estanque circular de agua pétrea pero translúcida, sobre la que se organizaban al menos tres decenas de dólmenes de cerámica blanca, que gracias a la hondura de la obsidiana, parecían elevarse más que sus modestas dimensiones físicas, las cuales nunca rebasaban los cuarenta centímetros de altura. Vale recordar que Espacio Mítico sería incluída en la muestra Tiempo, Barro y Piedra organizada por el Museo Universitario de Ciencias Y Arte (MUCA) en el año 2003. Sobre aquel círculo de navajas de piedra vidriosa se estaban desarrollando los modelos a escala de las monumentales columnas perforadas que Adán presenta en esta exposición. Es como si Paredes trajera esa forma metida, pero al reencontrarla en Mitla, la hubiese crecido a una escala liberadora e imponente. Piezas hermanas de estas, son las que Adán colocó en el loby del Club de Golf Bosques Real, aquellas, sin embargo, eran totalmente sólidas, ningún orificio atravesaba su estructura, aquí, esa pequeña variación les da un carácter totalmente distinto, pues las piezas, en su solidez, adquieren cierta ligereza, se llenan de aire. Otra pieza destacable, es sin duda la que da titulo a esta exhibición, es decir, el grupo de esferas llamado Tierra Etérea, en el que hay una sencilla lección de la correlación artificial que hemos creado entre volumen y peso, pues tendemos a pensar que las obras son pesadas en proporción a su tamaño. Adán juega con esta idea y crea cuatro bolas monumentales, tres de papel y dos de tierra, que parecieran darnos una lección de solidez y peso. Aún y cuando las piezas que van a suelo parecen más pesadas por su textura terrosa, las de arriba, al no ser perfectamente esféricas, también sugieren cierto peso y por ello mismo nos maravilla que estén colgadas, flotando en el espacio. Sin embargo, las cinco pelotas son tan ligeras que hasta un niño las podría cargar, como si fuesen rocas de utilería. El contraste cromático, su disposición en el espacio y su resolución matérica y conceptual, redondean impecablemente este trabajo. El larguísmo collar hecho de cuentas de ónix y cuerda de yute, pareciera un regalo para una giganta. Caprichosa como la forma de una serpiente, cambiante según el sitio donde se le coloque, juguetona para hacer de su melodía de dos notas una constante variación de sí misma que no le permite caer en la monotonía, esta pieza muestra esa libertad matérica y creativa que Paredes se está dando en este momento de su trayectoria. Pero el ceramista sigue ahí y por ello nos hace guiños que sólo un hombre dedicado al barro pudiera lanzarnos. Pienso en ese cilindro habitado por pequeños dólmenes, con el cual Adán nos muestra tanto los orígenes como la estructura de las columnas que presenta. Se trata de la confesión de un secreto de oficio, de una pieza didáctica para los jóvenes que inician en el barro y la escultura. Lo que entusiasma sobre todo es que Adán haga una pieza de arte para contarnos la historia de otras esculturas. El dominio técnico al que ha llegado este escultor ha recibido un reconocimiento extraño, pero que vale más que cualquier medalla o premio: el maestro Francisco Toledo ha estado trabajando últimamente en su taller, realizando con la ayuda de Claudio López, una serie de piezas que se cuentan entre las más importantes que el juchiteco halla realizado en los últimos tiempos, verdaderas maravillas surgidas de su reencuentro con el barro, esa materia que hace tiempo no tocaba y que sus dedos conocen tan bien. Toledo hace un reconocimiento a Adán y Claudio al confiar en el trabajo del muy activo Taller Los Alacranes, que en los últimos tiempo ha realizado varios proyectos importantes, como las esculturas para la casa del arquitecto Sordo Madaleno o los murales resueltos impecablemente para el complejo espacio de la caja interior del nuevo edificio del CENEVAL, piezas todas que pudieron realizarse gracias a que del horno de Paredes prácticamente no sale una pieza rota, es decir, la tierra ha sido domesticada a tal grado, que hasta puede volverse etérea. | | | | | FÁBRICA 37 | Hombres de barro, 2004 / cerámica de alta temperatura / 70 x 70 x 80 cm. | • | Adán Paredes Ciudad de México, 1961 Cuenta con una formación multidisciplinaría en la que destaca su aprendizaje de cerámica de alta temperatura en el Centro de Invención Permanente, A.C. y la realización de pruebas de vidriados en el taller del maestro Hugo X. Velásquez en Atlacomulco, Morelos; así como de Arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia de la Universidad Nacional Autónoma de México. Asimismo, cuenta con una amplia labor docente en el campo de la cerámica en diversas instituciones como la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda (INBA) México, D.F., Casa de la Cultura de la Delegación Cuauhtémoc, México, D.F., y en el Centro Activo Freire. | | | • | INFORMACIÓN: Irma Arce Fuentes Coordinadora de Prensa Dirección General de Promoción Cultural, Obra Pública y Acervo Patrimonial de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. (DGPCOPAP) Guatemala 8, Centro Histórico. Metro Zócalo. Detrás de la Catedral Metropolitana. Conmutador: 9158 1681 y 9158 1666 Horario de la galería: Lunes a domingo de 10:00 a 17:30 hrs. | • | | | | • • | • • | | |  | | | | |  |  | |  | |