El motivo principal que genera mis trabajos viene del cuestionamiento acerca de mi rol como dibujante y de la pertinencia que éste tiene dentro del escenario del arte contemporáneo. A pesar de estar sumamente interesada en la velocidad de los nuevos medios no he podido desligarme del dibujo y sigue siendo el modo más certero para comunicarme y generar discursos. El dibujo representa mi identidad como artista, dentro de éste he de plantear mis inquietudes.
¿Cómo exponer el dibujo hoy, desde qué punto de vista? Más que quedarme en aspectos formales o tecnicismos he recurrido a él intentando desarrollar herramientas expresivas que me permitan relacionarme con el mundo exterior.
La serie de dibujos que presento aborda el tema del autorretrato citando los métodos gráficos del comic o la ilustración. Cada lámina representa una suerte de viñeta donde un personaje se enfrenta al mundo común y corriente. Este personaje es siempre una caricatura de la artista que se expone a situaciones banales donde intenta comunicarse por medio del texto escrito.
Recurro a la ilustración para recrear experiencias personales intentando abordar el problema de la identidad a través de la propia visión de la realidad.
Usando como material mis referentes más cercanos (amigos, lugares, experiencias comunes) voy desarrollando un imaginario que me permita construir un escenario o espacio gráfico donde se ilustre mi relación con el entorno. Estas ilustraciones están cargadas de afecto, son visiones subjetivas que exageran o caricaturizan situaciones que pasan a formar parte de una suerte de diario de vida gráfico.
En cada escena se plantean las formas en que es posible materializar la comunicación, la confesión, la explicación, desde el artista hacia el espectador. El uso del texto no pretende ser literal o legible, es una forma de graficar el lenguaje o la reflexión y hacerla parte activa de lo que se compone.
El trabajo de producción de cada dibujo es improvisado. A través del rayado autómata voy explorando los límites de la técnica intentando controlar el nivel expresivo de los elementos, aprovechando el error como signo de espontaneidad creativa.