Código Local surgió como un proyecto de video para impulsar el arte joven de Cuernavaca; el de una ciudad-suburbio que siempre abandona la frontera hacia la capital del país. Abrir esta convocatoria significó descubrir aquello que se producía extra-Muros a través de colectivos y artistas que clandestinamente actuaban dentro y fuera de una zona siempre en transición. Esta primera iniciativa generó propuestas que tradujeron el nuevo panorama de identidad local.
Tercera edición.
En esta ocasión, el proyecto abrió su convocatoria a nivel nacional con la intención de relacionar códigos desde geografías distantes. Los más de 100 videos recibidos muestran una perspectiva del interés colectivo por fabricar nuevos lenguajes.
A pesar de tener un tema abierto, los artistas abordaron contenidos similares que se aprecian desde los títulos con los que se refieren a sus obras: Autorretrato, Mismo, Invocación, Adaptación, Espectro y Espejo, son sólo algunos ejemplos en los que el cuerpo es el protagonista de minúsculas historias que suceden en un cuarto de baño, en un rincón íntimo o en un escenario casi irreconocible.
En estos espacios, el tiempo juega entre la pausa y la aceleración, logrando así un simulacro de seducción que parpadea entre la fábula y el mito de una realidad cotidiana. Los autorretratos desaparecen con las máscaras que de manera simultánea se repiten en búsqueda de una transmutación.
La tercera edición de Código Local tiene un lenguaje implícito -casi mudo-, que habita sólo en los gestos o en el beat de la música. A través de este silencio, los artistas reinventaron un nuevo idioma que le da una significación distinta a algo tan común como es su propio cuerpo.