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JUAN CARLOS CASTILLO / would I be nothing? / multidisciplinaria
sitio3 galería / Puebla, Pue., México
del 16 al 31 de marzo de 2007
 
Juan Carlos Castillo ©
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Juan Carlos Castillo ©
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WOULD I BE NOTHING?
 

Dice Juan Carlos Castillo que todos sus cuadros son él mismo; podemos concluir que todos sus retratos son autorretratos.

Junto con los autorretratos, el artista construye una red de símbolos: títulos, imágenes, moscas, gallos, aguadas que escurren sobre los rostros. Esta aparente saturación se esfuma a través de la escasez intencional en la gama de colores y porque las miradas de las imágenes apuntan también a un vacío: la nada, nothing. Would I be nothing? Esta nada, Nada -con mayúscula-, este vacío, sólo parece colmarse con el entrecruzamiento de miradas, del espectador al cuadro y viceversa.

Con la pregunta que da título a la obra llegamos al problema de todo artista, de todo hombre, de toda mujer: la identidad; la fragilidad de la identidad, la angustia de la respuesta posible para: “¿quién soy?”. Sin embargo, la pregunta llega más lejos al apuntar a una posible nada como conformadora del ser. Más aún, el hecho de cuestionar en inglés propone un desdoblamiento de la identidad, un yo que se refleja en un “I”, un yo angloparlante, un yo quien al final resulta otro, o nada.

Pero este desdoblamiento se alarga con cada protagonista. Cada una de sus obras, mujeres, niñas, inquieren lo mismo: “¿quiénes somos?”. Y la identidad del propio Juan Carlos se construye precisamente en este deslizamiento de miradas. Juan Carlos se confronta con el otro, “los otros”, y lejos de constituir un peligro para su identidad, una amenaza para el “yo” del artista, estos otros son quienes lo conforman. Esta reiteración de la identidad se confirma en los títulos, primero de la exposición y después de dos de las obras: Who are you? y I exist.

Paradójicamente el artista, el creador, dios menor, acaba siendo la criatura de sus propias modelos. Montaigne dijo: “Hay tanta diferencia entre nosotros y nosotros mismos, como entre nosotros y el otro”. Juan Carlos Castillo retoma la frase y la libera: soy igual a mí mismo, idéntico a la otra, al otro. Y podemos llevar este juego al extremo de obligarnos a buscar nuestro reflejo en cada uno de sus cuadros, en “ser” cada uno de ellos, en intentar construir, a través de la mirada, nuestra propia identidad.

Junto con las miradas múltiples, Juan Carlos nos facilita la lectura de su obra con el título trazado en la tela. Cada cuadro refiere así a otro espacio irreal, uno más elaborado, un lugar contradictorio y marginal que el artista nos ofrece para hacer nuestras sus inquisiciones. Hagamos un recorrido por la obra, comenzando por tres cuadros cuya referencia es la Trinidad; el tríptico lo encabeza el óleo intitulado Séptimo día el cual representa al padre y parodia el supuesto descanso del creador con una niña quien tiene la mirada extraviada en un bosque de garabatos y manchones: un mundo de creación bizarra. En No matarás, el segundo cuadro, el artista refiere al hijo con una figura infantil que muestra los estigmas de Cristo, y señala la gran contradicción que se genera entre el mandamiento y la muerte. El espíritu santo no es una paloma, a pesar del título: La paloma de la paz, sino una mosca-dios que todo lo ve. Otras referencias religiosas permean en Me negarás cien veces, aquí un enorme gallo desafiante se nos muestra en el acto pleno de cantar mientras la negación se multiplica y ocurre no tres, sino cien veces. In blood we trust también refiere a la contradicción implícita en los dólares, el dios del dinero se torna sangriento. En La virgen Juan Carlos retrata una mujer cuya característica principal sería la total privación del atributo, y a quien para mayor ironía bautiza como María. En Ojos que no ven el artista señala la contradicción del lenguaje y la expresión pictórica: la ceguera es la aguada que desciende sobre los seis ojos que nos miran expectantemente; en Aunque la jaula sea de oro el personaje desafía el encierro y escapa con la fuerza de la mirada.

Al recorrer todas las obras, vemos, pero también somos vistos. Del otro lado de la tela nos responden con una pregunta y una mirada inquisitiva. Yo, nosotros, criaturas visuales, nos recreamos y creamos a través de una red invisible de miradas múltiples: las nuestras y las de ellos. Al final no nos queda más que apropiarnos del título y jugar con la misma interrogación que nos propone Juan Carlos Castillo: Would I be nothing?

 
Juan Carlos Castillo ©
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SITIO3 GALERÍA
17 poniente 916
interior 4
puebla, pue., méxico
c.p. 72000
tel. +52 (222) 240 5467
  
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