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DIEGO TEO / ALTERADO
DIEGO TEO / ALTERADO
Art&Idea
Miércoles 14 de julio de 2004, 8:00-11:00 p.m.
Del 14 de julio al 12 de agosto de 2004
Martes a sábado de 12:00 a 2:00 pm y 4:00 a 6:00 p.m.
Parque España 47, Col. Condesa
06140 México, D.F.
Haydeé Rovirosa,
Tel. +52 (55) 5211 7192
Art&Idea en colaboración con ARENA Arte Contemporáneo de Guadalajara, Jal., presenta la exposición individual ALTERADO del artista Diego Teo.
 
ALTERADO

Entender el arte formal aparentemente sería suficiente para aprehender la obra de Diego Teo. ¿Pero hay algo más allá? La movilidad como el desplazamiento de una acción previa, alumbrada por la forma. El proceso en la realización de las piezas nos incita a buscar una arqueología subterránea de vuelta al elemento acomodado, alterado o intervenido. Todo sucumbe en la huella de un quehacer. El nexo entre la forma y el oficio están en una simple asociación de ideas, que uno como intérprete da marcha al observar, sentir y reflexionar cada pieza.

¿Pero es sólo esta sociedad la que da fundamento a la obra de Diego Teo? ¿Qué hay del contenido matérico? Por ejemplo, el polvo como sustancia etérea y sutil. Casi imperceptible en la disyuntiva entre ser el material, o residuo de lo sido ¿cómo es que se convierte en la huella, no de un vidrio roto, si no, de la referencia a una acción?

Me sirvo de las palabras de Italo Calvino que me caen como anillo al dedo cuando dice que: “la levedad... se asocia con la precisión y la determinación no con la vaguedad y el abandonarse al azar”(1) En todo momento la precisión es dueña del orden que sigue el tiralíneas. El polvo de grafito como la pauta que conecta(2) con el rascacielos nocturno o con el vidrio estrellado. Ejemplo exacto de la determinación del proceso. Proceso que deviene en investigación. Tanteo de códigos hiper textualizados en aras del arte formal. Tiempo, (proceso, acción y explosión) espacio, (vidrio, pared, ausencia, ¿bidimensional o tridimensional?) y materia (polvo, color, envoltura, contenido) conforman la tríada recurrente en la historia de las representaciones visuales.

¿Son dibujos, esculturas, acciones o representaciones? La ambigüedad, matriz del discurso. Alfileres en fila de ser cubo, aparentemente perceptibles o evidentemente sutiles. Ligereza escondida en el traspatio del ocio. Disparate de estados alterados, lugar común en los sentidos. ¿Pero que hay de la materia? Alterada o transformada para hablar, no de ella misma sino de..... ¿conceptos visuales?

¿Qué pasa con el juego en la obra de Teo? Cuando el huevo se convierte en explosión amarilla, o de chicles y envolturas organiza una jugosa fruta, la trasfiguración de la naturaleza sufre severos roces con el plástico común de las jugueterías. La ausencia en las sombras presentadas plantea el viaje sin fin al introspectivo mundo del juego. Juego compañero del ocio, espacio contemplativo de la nada y del todo. Por ahí decía Aristóteles(3) que la metáfora es encontrar la semejanza dentro de la diferencia y que tal si en este caso metaforizar se convierte en inventar la semejanza. Explotar los mundos internos a través del juego en donde una especie de deformación intelectual hace una nueva formación visual.

Otra vez la movilidad, ahora como “el supongamos que...” un cigarro junto a cuarenta y nueve cigarros más se convierten en una duna o, si juego a que soy... termino siendo. En fin, tal como lo decía Gadamer: “Lo que constituye el carácter lúdico del juego humano es que se ponen reglas y prescripciones que solo tienen validez dentro del mundo cerrado de ese juego”(4) Para que el juego sea juego hay que perdernos en él y para que tal cosa suceda hay que pensar que sustituye a la realidad, pero siempre tomando en cuenta que no es la realidad. Aunque lo sea.

 
Por Diana María González
 
1. CALVINO, Italo. “Seis propuestas para el próximo milenio” Editorial Siruela. 3º edición. España, 2001.
2. BATESON, Gregory. “Espíritu y Naturaleza” Amorrortu editores. Buenos Aires, 1997.
3. Citado por RICOEUR, Paul. En “La metáfora viva” Ediciones Cristiandad. 2ª edición. España, 2001.
4. GADAMER, Hans Georg. “Estética y hermenéutica” Editorial Tecnos. 2ª edición. España, 1998.
 
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