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TRAYECTORIA
1973 Barrancabermeja, Colombia. Actualmente vive y trabaja en la Ciudad de México.
1997 Maestro en Bellas Artes. Universidad Jorge Tadeo Lozano. Bogotá, Colombia.
EXPOSICIONES INDIVIDUALES
2007 Figure. Le Pescherie Della Rocca. Lugo di Romagna, Italia. 2006 Reflejos del Interior. Museo de Arte Moderno de Bucaramanga. Colombia. Acrílicos y Acetatos. Fundación Jóvenes Artistas Colombianos. Bogotá, Colombia. Variaciones en abstracto. Centro Cultural de la Universidad de Salamanca. Bogotá, Colombia.
EXPOSICIONES COLECTIVAS (selección)
2007 Cultivated with the Annual ASLA Conference Landing. San Francisco, CA, E.U.A. Arte Joven. Galería Mundo. Bogotá, Colombia. 2006 Cuestión de Corazón. Fundación Nueva Granada. Galería el Museo. Bogotá, Colombia. 2005 Fundación Arteria. Centro de Diseño Portobello. Bogotá, Colombia. 2004 Coleccionarte. Museo de Arte Moderno. Bogotá, Colombia. La Missura dell Dorado. Instituto Italo-Latino Americano. Palazzo Della Santa Crocce. Roma, Italia. Después de la pintura. Sala de exposiciones. ASAB. Bogotá, Colombia. Pintura Fresca. Cámara de Comercio de Bogotá. Colombia. 2003 Bucaramanga, Colombia. Museo de Arte Moderno. Bucaramanga, Colombia. De piso a techo. Galería arte FENALCO. Bogotá, Colombia. 2002 Con-céntricos y ex-céntricos. Programa Nuevos nombres. Biblioteca Luís Ángel Arango. Banco de La República. Bogotá, Colombia. 2000 Otra cosa es adentro. LaborAtorio espacio de artistas. Bogotá, Colombia. Formas Particulares. Galería La Cometa. Bogotá, Colombia. El Estado de Las Cosas. Espacio Vacío. Bogotá, Colombia. 1997 Abstracción Local. Homenaje a Carlos Rojas. Galería El Museo. Bogotá, Colombia. Fotosíntesis. Tesis de Grado. Espacio Vacío. Bogotá, Colombia.
DISTINCIONES
2006. XI Salón Nacional de Artistas. (selección). Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia. 2003. IX Salón Nacional de Artistas Jóvenes. (selección). Galería Santa Fe. Planetario Distrital. Bogotá, Colombia. 2001. XX Salón Arturo y Rebeca Rabinovich. (selección). Museo de Arte Moderno. Medellín, Antioquia, Colombia. Tercer Puesto Pintura Abstracta. Séptimo Salón de Arte Club Rotario. Bogota. Colombia. 1999. Primera Mención Honorífica. IV Salón Domingo Moreno Otero. Museo de Arte Moderno. Bucaramanga. Colombia. 1997. Salón Nominados. (selección). Fundación Gilberto Alzate Avendaño. Bogotá, Colombia.
Luzhin III, 2006
TEXTO
REFLEJOS DEL INTERIOR
Por María Soledad García Historiadora y crítica de arte. Profesora del Departamento de Diseño Grafico de la Universidad Nacional de Colombia y del Departamento de Comunicación de la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia.
La imagen es sencilla: una mesa de café. Una mesa de café cerca de una mesa de billar y dos sillas a los costados esperando la pareja de jugadores que se demorarán en subir a escena. La espera se reitera y los espacios parecieran reconocerlo. Hay otras imágenes de estos reflejos lejanos: una serie de objetos cotidianos, una silla o una cuchara, se han dispuesto decorativamente sobre la superficie casi transparente del acetato. La representación podría limitar con lo específicamente decorativo si el objeto no cayera en desuso, si su funcionalidad no estuviese desplazada, alejada y evidentemente distorsionada. ¿Qué destino tienen los objetos imperfectos o alterados? Me gustaría pensar en ellos como se presentan aquí: en tanto evidencia del uso y, lateralmente, de la presencia de un cuerpo que ha sido soportado. Llega ahora la voz de un libro que le hizo escribir a Manuel Mújica Lainez sus confesiones calladas.
“Nunca entenderé la actitud de los hombres frente a nosotros, los objetos. Proceden como si creyeran que la circunstancia de habernos dado vida les autoriza a tratarnos como a esclavos mudos. Jamás nos escuchan. Supongo que lo hacen por vanidad, por estúpido prejuicio de clase, pues consideran que un hombre es demasiada cosa para detenerse a departir con una alacena, o con una jofaina, o con un tintero. Eso menoscabaría su dignidad. ¡Qué tontos! No se dan cuenta de que quienes más aprovecharían del diálogo serían ellos, pues la condición de testigos inmóviles, sin cesar vigilantes, enriquece nuestra experiencia con garantías valiosas. Desde esa posición prescindente, que es un signo de flaqueza, los hombres se aíslan del mundo inmediato y se privan de las mejores amistades. Han decidido quedarse solos y que nosotros quedemos solos entre ellos. Es incomprensible. Y no hay manera de hacerles entrar en razón. Fingen continuamente no captar nuestros mensajes. O quizás la costra de orgullo empecinado haya endurecido su sensibilidad en tal forma, que ya no los captan.”
Las imágenes que construye Carolina Convers no se detienen en el punto de ser representaciones de la vida de estos objetos y nada más, ellas parecieran abrirse a otros intervalos de un ritmo pausado. Hay un piso y sólo un piso en forma de damero que contiene todos los ecos posibles de los recuerdos de infancia -diría que todas las casas de la infancia siempre tuvieron piso en damero- a través del blanco y negro se proyectan historias de juguetes, encuentros y desencuentros en un mundo de fantasía del cual sobreviven algunos destellos desfigurados e inclusive borrosos de aquella experiencia. No le pedimos al recuerdo exactitud sino lealtad en la rememoración de una percepción, de un sentimiento experimentado. Así, los espacios y los objetos que captan la atención, dibujan un paisaje interior singular. La pregunta podría desplazarse de los motivos, intenciones o voluntades del artista hacia las resonancias que estas imágenes pueden promover en nosotros, hacia los paisajes interiores que cada objeto genera.
Son estos elementos reunidos en la superficie del acetato la ocasión para nombrar un tipo de relación particular con ellos, no solamente figurativa, sino especialmente sensible. Emerge así, la idea singular de hablar de un reflejo y de la ilusión de desplazamiento que éste genera en el momento del encuentro. Reflejos que se ubican, alternativamente, entre la superficie por pintar o ya cubierta de color, en el fondo de la rememoración de una experiencia y, al mismo tiempo, reflejos que se renuevan en la observación.