La fotografía está asociada con una idea de técnica de reproducción. Sin embargo, el fotógrafo decide qué factores hacen que una foto sea creativa o no, por lo tanto, es un medio ambiguo de conjugar el registro y la subjetividad. Pero, si bien es claro que la fotografía da testimonio y opinión, también ofrece otra realidad. En la exposición Piedras y vestigios el fotógrafo Eric Jervaise presenta fotografías de lugares históricos. Es el diario íntimo de sus visitas a sitios arqueológicos, ruinas y edificios antiguos en el que él mismo se refleja, tanto en Francia como en México. Estos momentos de contemplación son infinitos y sus imágenes recuerdan algo conocido. En sus inicios como fotógrafo Eric Jervaise fabrica una cámara especial que le permite captar de manera sutil la imagen transmitida por el objetivo. De ese contacto particular con el objeto fotografiado resulta una presencia más que una representación donde afloran el sentimiento y la emoción. Aunque también la calidad de las tomas es única gracias a una técnica fotográfica antigua, la goma bicromatada o acuarela fotográfica, que nunca da dos imágenes idénticas. Cada toma es una obra original. Piedras y vestigios es una exposición que explora las preferencias del autor por los lugares de su memoria y la experiencia emocional producida por la presencia de objetos preciosos. En una época de inmediatez y fugacidad estas imágenes se vuelven literal y figurativamente permanentes. |