La Muestra cartonera, que el pintor y escultor Roberto Frangella acaba de inaugurar en el Centro Cultural Borges, es una sorprendente demostración de creatividad de un artista capaz de convertir materiales de desecho en obras de arte, en dramática metáfora de la crisis argentina. La exposición, curada por Marta Nogueira, está compuesta por 38 obras -esculturas, collages y objetos-, divididas en cuatro series: Serie del corcoveo, Serie mate y te, Serie hombres de papel y Serie Buenos Aires de cartón. Con papel, cartón, envases usados y otros materiales, el artista crea figuras humanas, caballos, perros, teteras, pavas, mates y otros objetos de uso cotidiano y compone un inusual conjunto artístico de sugestivo simbolismo.
Roberto Frangella es un artista de larga y reconocida trayectoria en el campo de las artes plásticas y en el de la arquitectura. Su obra y su actitud cotidiana son la expresión de su profundo compromiso con los problemas sociales. Militante de la causa de los necesitados, participó y participa en innumerables acciones solidarias y su trabajo es reflejo fiel de esta elección. Ha realizado treinta exposiciones individuales en Argentina, Paraguay, España e Italia, y participó en medio centenar de muestras colectivas, en muchas de las cuales fue premiado. También recibió importantes recompensas por sus trabajos en arquitectura, como los primeros premios Ciudad Judicial de Buenos Aires (1999), Concurso Teatro Provincial de Salta, Banco Central de Paraguay, Colegio Armenio de Vicente López, entre otros. "Roberto Frangella, desde su entrañable plástica de arquitecto y pintor, crea con mano de flamígero signo pequeñas y grandes figuras escultóricas -escribe su colega Blas Castagna en el catálogo de la muestra-. Segura y sensible orfebrería que se vale de desechados papeles y cartones, a veces impresos con vivos colores. Verdadero manifiesto, profunda visión de esperanza cristiana de amor, redención y resurrección a partir de una materia arrojada a la negra bolsa de lo que se creía irrecuperable". Pero probablemente nadie defina mejor que el propio artista el sentido de esta muestra: "Son tiempos para reciclarnos. Aprovechar lo que tenemos para estar mejor. Reciclar comportamientos, actitudes, maneras de ser. Reciclar sentimientos, afectos, relaciones. Reciclar proyectos, deseos ilusiones. Ser los mismos pero distintos. Una nueva realidad reciclada con justicia e igualdad, que alcance para todos. Reciclarnos entre todos con las manos y el corazón". "Con mis objetos reciclados quiero decir, en forma de metáfora, que el camino es ser capaces de ver con otros ojos, tomar algo entre las manos y, por medio de una ilusión, transformarlo en otra cosa. Así como los envases descartables pueden convertirse en una escultura, sin dejar de ser envases descartables, así nosotros podemos reconstruir un país con la ilusión de la justicia y la igualdad". |