La cultura europea ha entrado en un periodo de transición marcada por el cambio. Lo emergente es una continuidad de la tradición, una evolución en armonía con las grandes civilizaciones, con el sentimiento de representar lo universal impregnado de resonancia humana. Simultáneamente, hay una tendencia paralela a transformar las cosas según un proceso libre y abierto, liberado de todo origen. En ambos diálogos, el artista contemporáneo se enfrenta a un comprometido interés por lo nuevo. Josep Bofill representa el equilibrio entre estas dos posiciones: todas sus instalaciones muestran la verdad de esta observación. Son a la vez geométricamente autosuficientes y en contacto necesario con la naturaleza, interdependientes y contemporáneas. La conexión casual, inherente y ubicua en la postura de Bofill, asegura su estado de precursor y posiciona firmemente sus trabajos en la primera línea del progreso del arte, la sociedad y la humanidad. |
Los trabajos de Josep Bofill pueden entenderse como una estructura de oposiciones llevadas hacia la unidad. Detrás de todo permanece esta estructura. Naturaleza, sociedad, cultura, política y arte pueden interpretarse en un contexto de polaridades. Una de estas polaridades es, para Bofill, más importante que el resto: la oposición entre el aislamiento y la apertura. Y lo expresa de múltiples formas gracias a una cadena de equivalencias: la oposición entre mente y materia, macho y hembra, interior o exterior, luz y oscuridad, naturaleza y espíritu, objetivo y subjetivo, individual y universal. Las obras de Josep Bofill encarnan un proceso evolutivo que culmina con la unificación: de la mente y la materia, de lo individual y lo universal, todo ello convergiendo en el arte. El equilibrio de estos extremos, o la anulación de la dualidad, es el punto focal de sus obras. Se deduce que la belleza estética se concibe como una armonía de opuestos. El ímpetu de Josep Bofill es directo: el arte deviene absoluto con la unificación completa de lo objetivo y subjetivo, sobrepasando los "límites del arte", atravesando la esfera del arte hacia la esfera de la vida. Este movimiento se manifiesta por vía interna (en individuos) y desarrollo externo (en el arte), es lo que le proporciona el incentivo para desplazarse de la escultura hacia la realización de construcciones cromáticas, fotografías, instalaciones escenográficas: transforma el ideal en realidad, no sólo en escultura monumental sino en todo el entorno. |