El artista mexicano Demián Flores presentará a partir del 13 de octubre la exposición titulada Defensa Personal en la Galería Drexel de la ciudad de Monterrey.
Violencia genera violencia y las opciones se multiplican. En las calles de la ciudad la neurosis de transeúntes la han convertido en un ser cotidiano y la agresión criminal es el pan nuestro de cada día. Se ve normal y cotidiano presenciar hechos de sangre o sufrir en carne propia la victimaria presencia de desconocidos.
Los medios han trivializado la violencia y la han convertido en el espectáculo de la muerte de mayor rating. Los deportes televisivos terminan en pleitos entre profesionales y las cámaras se ensañan con la masa de aficionados contagiados de una violencia campal transmitida a control remoto a los televidentes que bien desearían participar en el tumulto.
El zafarrancho es una turbamulta que es el happening que todos esperamos.
Del cinematógrafo nos vienen las primeras imágenes memorizadas de la violencia de peleas callejeras. Si los carteles de box y lucha son las gráficas pioneras de la calle, entusiasmando al paseante en el espectáculo del golpe y el costalazo, son los fotogramas de las películas El peleador callejero y El club de pelea la primera referencia emocional de la madriza callejera.
En el plano del imaginario colectivo ha llegado al grado de que actualmente en las calles de la ciudad de México se venden instructivos y manuales para defenderse de asaltos y agresiones personales. Estos manuales callejeros te muestran de una manera esquemática el conocimiento de ciertos deportes de contacto para la defensa y el ataque, a través de pequeños instructivos con textos e imágenes que ejemplifican cada uno de los movimientos.
La cotidianeidad de manuales populares y de los anuncios de la calle promoviendo clases de técnicas madreadoras, eufemísticamente llamadas de defensa personal (Karate, Taekwondo, Kick-boxing, etc) son energéticas invitaciones a convertirse de potenciales víctimas en prepotentes madreadores al servicio de la psicosis colectiva y callejera.
Defensa Personal es un conjunto de pinturas realizadas en este año que parten de la apropiación e intervención de anuncios, manuales y de la imaginería popular que se desprende día con día en México. El significado de odio contenido en las formas cotidianas se desvanece o deslava al sacarlas de su contexto y otorgarle otro, cobran nueva vida, se resignifican. Cada trabajo organiza y aglutina signos, referencias a prácticas culturales, imágenes encontradas y modificadas, apóstrofes a la historia del arte y múltiples lenguajes formales. El resultado apuesta por lo impuro, por la mezcla con un contenido irónico-lúdico, político-social y, eventualmente, el absurdo.