En la serie Calidoscopías, Eduardo Sepúlveda ha logrado transformar un conjunto de tuberías o de cadenas en un fino tejido plástico. Como en aquellos calidoscopios de nuestra infancia, hace que nos asomemos a las imágenes multiplicadas, en perfecta simetría, de una Venus mirándose al espejo o de una mujer desnuda en medio de un paisaje campirano. Sepúlveda es un artista que se ha dedicado a su oficio con entusiasmo y que ahora nos invita a disfrutar de esta obra calidoscópica de primera magnitud con imágenes que bien podrían ser vitrales de las nuevas catedrales, elaborados para dejar pasar la luz e iluminar el espacio interior con juegos geométricos que nos miran por los cuatro lados.
|