ARTEVEN.COM Arte Contemporáneo | FREDELLE ROMANO - Pintura, Gráfica, Fotografía, Textil / México
pulse sobre las imágenes para agrandarlas (13 fotos de obra/ 1.59 mb)
TRAYECTORIA
1959 Ciudad de México.
2006-2003 Crítica y Apreciación del Arte. Mto. Edgardo Ganado Kim. México, D.F. 2002 Taller de Grabado. Mta. Nunik Sauret. México, D.F. 2001 Desarrollo de Proyectos. Mto. Hugo Kiehnle. México, D.F. 1999 Abstracto I y II. Mto. Jerónimo Vázquez, Mta. Mimi Ortega. México, D.F. 1998 Licenciatura en Diseño Gráfico. Universidad Iberoamericana A.C. México, D.F.
EXPOSICIONES INDIVIDUALES
2007 Pangea. Galería Torre del Reloj. México, D.F. 2006 MarAgua. Biblioteca Francisco Xavier Clavigero. Universidad Iberoamericana. México, D.F. 2004 MarAgua. Galería Artieri. México, D.F. 2003 Trasfondo. Galería Artieri. México, D.F.
EXPOSICIONES COLECTIVAS
2005 Diversite de l’ art contemporain. Artitude Gallery. París, Francia. Cada Judío un Lugar. México, D.F. Religiosidad arte y color. Jawaharlal Nehru University. Nueva Delhi, India. Silencios y Manifestaciones. Monotipia y Grabado. ETER/ El Taller el Relicario. Galería El Ángel. México, D.F. 2004 Wizo es Luz. Sede WIZO. México, D.F. Colectiva de Arte Latinoamericano. Agora Gallery. Nueva York, E.U.A. Shabat. Centro Cultural México Israel. Curaduría de Edgardo Ganado Kim. México, D.F. 2003 Colectiva. Maguen David. México, D.F. 2002 X Bienal Nacional de Grabado y Estampa Diego Rivera (selección). Museo Diego Rivera. Guanajuato, Gto., México. Colectiva. Holi Art. México, D.F. 2000 Acetatos. Espacio Cultural Unodosiete. México, D.F. 199 Pintura Abstracta. Universidad Iberoamericana A.C. México, D.F.
Representada en E.U.A. por Agora Gallery, Nueva York.
Libemor Obsidiana, 2003
TEXTO
A IMITACIÓN DE LA NATURALEZA
Por Julen Ladrón de Guevara
La relación del ser humano con la naturaleza ha sido mediada por los mitos. Cada explicación que busca comprender el mundo natural deviene en figuras, abstracciones, credos, ritos y mitos. Para el arte la naturaleza ha sido la gran maestra; desde tiempos inmemoriales el ser humano partió de su observación de lo natural para explicarse a sí y a todo lo que le rodea. La creación del mundo ha sido comparada con la creación artística; pero el ser humano no puede crear de la nada, antes bien, su creación sigue a la naturaleza: trata de imitar sus formas, de seguir sus procedimientos, de replicar sus fenómenos; pero la naturaleza es vasta e inigualable. Por eso, mientras exista esa necesidad de volver al mundo natural, el artista y el arte seguirán existiendo.
En el trabajo de la artista Fredelle Romano se distingue esa necesidad básica por volver siempre a la naturaleza, dejando al lado las consideraciones existenciales. Ella es una artista que permite que sus sentidos la guíen por los caminos de la intuición. Su obra no es producto de la improvisación, la abstracción que logra es el resultado de imitar los procesos de la luz, de la vida, del crecimiento. Lejos de reproducir sus formas literalmente, la obra de Fredelle es una exposición del origen y evolución de las formas vistas desde el interior.
Antes de que los continentes estuvieran conformados como los conocemos, eran una masa unitaria; se llamaba Pangea. En esos días, el globo terráqueo albergaba en su perímetro a todas las futuras combinaciones de razas, de climas y de idiomas; podríamos decir fue la versión de la Torre de Babel de la naturaleza. La pintura de Fredelle indaga en esa espiral que se desenvuelve lentamente dentro de nosotros, que somos parte de ella y forma parte de nosotros.
La obra más recientes de la artista, son textiles que parten de una meditación sobre el papel de la madre. Son creaciones que llevan por nombre Libemor, productos del tejer y destejer. Cuenta la leyenda que la libemor es la capa mágica que cada madre entrega a sus hijos. Dios les dio un par de agujas mágicas con las que teje esta pequeña frazada. Ellas les confieren un enorme poder: el poder de ser amados y de sentirse protegidos bajo su manto. Cada madre acaricia a su hijo, le habla, lo atiende, lo alimenta, mientras teje para él.
Estas piezas pacientemente elaboradas refuerzan la idea de la naturaleza como un manto protector del ser humano, que lo envuelve y le devuelve su sentido único e individual; lo abraza para que pueda caminar por la vida y volver a ella cada vez que lo necesite. En ellas la artista demuestra que ha dado un paso más en el camino de imitación de la naturaleza con medios propios.