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Mira Bernabeu
 
   
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MIRA BERNABEU
Espectáculo de saturación

 
29 de Octubre a 29 de Noviembre de 2004
Inauguración: Viernes 29 de Octubre de 2004, 20 hrs.
Horario verano:
Lunes a Viernes 10:30 a 14 hrs. y de 17 a 21 hrs.
Sábados: 11 a 14 hrs. – 17 a 21 hrs.

GALERÍA FERNANDO PRADILLA
Calle Claudio Coello 20
Madrid 28001, España
tel: 34+ 91 5754804
fax: 34+ 91 5776907


www.galeriafernandopradilla.com

Estado del espectáculo
 
Por Álvaro de los Ángeles
 
El sujeto moderno surge cuando concibe su condición finita y comprueba su existencia exenta de asideros; cuando descubre el desmoronamiento de los paraísos perdidos o por encontrar y sopesa la insoportable levedad de su proceso continuo; al mimetizarse entre los actos y las acciones propios de la sociedad que habita, adonde se refleja y se inmiscuye. Si somos lo que creemos ser y expresamos, al tiempo que necesariamente también aquello que los demás ven de nosotros, es posible que seamos parte de un espectáculo que no se detiene, que nos toma como protagonistas para los demás y espectadores de los otros, incluyendo el reflejo borroso o idealizado de nosotros mismos.

El espectáculo existe y pervive pese a nosotros, con nosotros habitando dentro o manteniéndonos (o creyendo mantenernos) al margen. De igual forma que no se detienen el tiempo o los ciclos biológicos, la cultura tampoco ha encontrado la forma de subsistir sin su éxito, ese mismo que le acerca a la pantomima de sí misma o le mantiene en el filo de su absurda e imprescindible necesidad. En este estado de permanente convalecencia, de crisis continua que nunca llega a sucumbir del todo a sus dictados, la cultura exhibe una máscara repleta de brillos y reflejos, la que otorgan los nuevos medios, los grandes eventos, los monumentales espacios destinados a su exposición, la proliferación de sus oportunidades, los destellos de su éxito moribundo. Y, sobre todo, la superpoblación de su práctica en cada esquina del mundo occidental o en proceso de conversión, al tiempo que la ampliación de sus motivos.

El proyecto de Mira Bernabeu, Espectáculo de saturación, no sólo pretende reunir su producción artística realizada durante los últimos cuatro años -que comprende desde una estancia de cinco meses en Nueva York durante la primavera y el verano histórico de 2001 hasta las obras realizadas este mismo año 2004; también busca a través de estos sus últimos tres proyectos, y quizás de una manera más global que en sus anteriores trabajos, una exhibición impúdica de las brechas más escocidas del arte en relación con la fragilidad de su entorno y nuestra pervivencia como sujetos integrantes en este sub-mundo. Siendo a la vez habitantes, ciudadanos, espectadores, protagonistas y víctimas de nuestras propias normas. Su relación con lo social siempre remite a una escenificación teatral, artística, representada, altamente simbólica, pretendidamente estética.

Se inicia esta ambiciosa y coral puesta en escena con “Panorama de rehabilitación”, un conjunto de fotografías realizadas en NY antes, durante y después de la fractura sociopolítica del 11S, donde quedan retratados profesionales de muy diversas materias dentro de sus lugares de trabajo. Médicos, sacerdotes, periodistas, entrenadores o monitores deportivos, psicólogos, psiquiatras, masajistas, adivinos o echadores de cartas, yoguis…, posan ante la cámara inmersos en su tarea, expuestos en su ámbito de práctica profesional. La serie fotográfica muestra igualmente un conjunto de escenas urbanas y espacios diversos dentro de la Gran Manzana, como equilibrio y soporte para comprender la dimensión geográfica y ética de la ciudad. Este primer acto, así pues, nos sitúa en los entresijos de la globalización, su pluralidad en los contenidos y multiculturalidad en los hábitos, donde el cuerpo se ha convertido -física y mentalmente- en un templo que mantener en buen estado de conservación y, al mismo tiempo, en un jardín que, indefectiblemente, no deja de renovarse, marchitándose y floreciendo cíclicamente.

“Síntomas del espectáculo” presenta, por primera vez en el trabajo de Mira, lo que podría entenderse como las secuelas del uso y disfrute de un mundo (caja-escenario) repleto de dobles fondos y tapaderas imprevisibles. Los resultados de una sociedad que, sin embargo, consciente de habitar en crisis continua, reinterpreta sus defectos y taras para convertirlos, a través de su visibilidad, en motivo de debate. Este sui generis segundo acto consta de 2 fotografías (una de ellas conformando un díptico), un vídeo de casi dos horas de duración y un camerino dispuesto para que el espectador tome partido, admita sus taras, se mofe o se rebele ante el destino. Las fotografías y el vídeo muestran un conjunto heterogéneo de personas luciendo bandas de variados colores en cada una de las cuales se ha bordado el nombre técnico en inglés de una enfermedad mental. Misses y místeres de lo diferente, de aquello que queda fuera de la norma, mostrando lo que en general -salvo rasgos físicos visibles- queda en el ámbito de lo privado, relegado a tabú social. Para la recopilación y conocimiento de este conjunto de desórdenes psíquicos ha resultado imprescindible la colaboración de una psicóloga y un doctor en neurofisiología, co-partícipes de este proyecto.

Con la tercera de las series, el espectáculo alcanza de lleno al propio artista. Al drama sociopolítico, al reflejo propio en los demás, a la intromisión en las mentes ajenas se añade el desbordamiento de los propios límites, una pregunta lanzada al aire sobre la libertad de elegir nuestro propio fin y, en cierta forma, nuestro destino. “Dulces sueños IV” retoma y amplía esta pequeña serie dentro de la continuada Mise en Scène, la más personal y directa, donde más veces aparece retratado el artista y cuestionada su labor. Las dos fotografías y el vídeo (subtitulado “Reportaje social”) representan el suicidio (“El malestar en la cultura”) y el posterior funeral del artista (“Ausencia anterior de una presencia”) como representación espectacular de estos dos hipotéticos momentos, alejada por completo de su consumación real. Se completa el círculo con la esquela ficticia de la muerte del artista publicada como verdadera en la edición nacional de EL PAÍS y el desmentido del día siguiente del propio periódico, otorgándole además un morboso tinte a prueba de morales rígidas, entrando de pleno en el cuestionamiento de la veracidad informativa. ¿Debe el arte transgredir sus límites acotados? ¿No dan validez estas acciones a la común y desafortunada proclama del todo vale? Es en este proyecto donde más se cuestionan los límites éticos del arte, su representación y el figurado paraguas mágico y popularmente vilipendiado donde guarecerse obra y actividad del artista.

Aunque no dentro de la exposición propiamente dicha, la serie anterior y prefacio de todas éstas, “El hueco del espectáculo”, también está presente en la galería con algunas imágenes fotográficas. Este proyecto, realizado para la Sala Metrònom de Barcelona en el año 2000, recogía representaciones teatrales, el registro videográfico de éstas junto con otros vídeos diversos, un túnel ideado para que el espectador interactuase, además de la serie fotográfica entre otros contenidos. En conjunto, el trabajo reciente de Mira Bernabeu persigue una plasmación literal de que somos, estamos y pertenecemos a una sociedad que se ha desarrollado basándose en los brillos ilusorios y las credulidades. El culto a las religiones, al cuerpo, a la salud, a la alimentación, a la cultura; la diversión y su vertiente transgresora, los placeres sexuales o las adicciones posmodernas; los debes y haberes propios y ajenos, comunes, en definitiva. Mitos contemporáneos, ahora que descartamos los ancestrales. La libertad como consecuencia de nuestra admisión como seres en crisis; y la posibilidad de reírnos de ello.

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