Dear Friends es el título de esta exposición compuesta por una galería de retratos fotográficos realizados durante el presente año. Un trabajo cuyo significado arranca de una reflexión en torno a las relaciones de amistad. El amor como vínculo de conexión con el otro; se representan sensaciones y sentimientos que determinan dichas relaciones. Diferentes formas de expresar diferentes estados relacionados con el amor. Se plantean y se cuestionan conceptos como el dominio, el poder, el deseo, la insatisfacción, la soledad, el querer y sus consecuencias con el otro.
El artista recibe en su casa y se retrata con los invitados, cada uno es llamado a representar su propio papel con las dificultades que ello comporta. A través de una cuidada puesta en escena se recrean situaciones de su propia autobiografía...
Actualización, revisión, interpretación del retrato a través de la foto.
AMIGCULTURA ECOLÓGICA.
Por Benigno Amador Leal
Un talento en la vida determina los vínculos de amistad que cada uno genera. La amistad parece un concepto sutil y difuso cuando las personas y sus presencias también lo son y más en tiempos de ilusión y espasmódica juventud. Para constatar esta fragilidad sólo necesitamos recordar los nombres que no repiten al renovar la agenda.
Existen tantas relaciones como personas y son las circunstancia las que determinan las reglas del juego o mejor aún el libro de instrucciones. Y aunque todo conocimiento resulte mudable, renovable, notable y hasta rentable, hay que saber apostar. El crupier entiende que los clientes conocen las normas, y ejerce su consideración distante. Imagina un crupier débil que sepa dar a cada uno lo que se merece. ¿No es éste acaso el paradigma del hacedor de amigos? Conocer las reglas pero deslizarse por la espalda del río. En la inteligencia, el olfato, la generosidad, la constancia y el entusiasmo se revelan las armas.
Conozco a mis amigos y a mis amores y ellos se conocen entre sí. Creo que dice mucho de la personas los amigos con los que cuenta. Y no tanto por el magnetismo personal, como por los recursos del cariño de su cultivo. Un semillero donde todos siempre son esquejes y nunca crecen lo suficiente para desatender sus cuidados. O quitar el riego. Mi galería de retratos de amigos no presume de frutos, ni siquiera de flores, más bien de la habilidad del cuidado y de la ternura del vínculo. El lógico eco del icono difundido evidencia quiénes son, qué soy y cómo crecemos.
(Veía todo su rostro, su cuerpo , fríamente, sus pestañas, la uña de su pulgar, la finura de sus cejas, de sus labios, el esmalta de sus ojos, un toque de belleza, una manera de extender los dedos al fumar, estaba fascinado, -no siendo la fascinación en suma mas que el extremo del desapego- por esa suerte de figurín coloreado, porcelanizado, vitrificado, en el que podía leer sin comprender nada, la causa de mi deseo.)