Mi formación como artista comenzó como pintor, más adelante me aproximé al video al ver la necesidad de jugar con el tiempo y el espacio y su relación con las imágenes, percibiéndolas como materia prima para crear composiciones espaciales en movimiento. Dediqué algunos años de la carrera en el análisis formal de la video instalación y la imagen abstracta en movimiento. El uso de la cámara de video me dio la posibilidad de observar el entorno de manera minuciosa y llegar a la conclusión de que ciertas imágenes adquirían valor autónomo al estar fijas. Es así como empecé a utilizar la cámara fotográfica como medio de edición y recolección. La fotografía brinda la posibilidad de editar y descontextualizar la realidad. Mi primera aproximación a la fotografía surgió como una bitácora de viaje en la que producía comentarios acerca de las sutilezas de entornos arquitectónicos y objetuales en los que observé la capacidad narrativa que estos contenían. Durante el viaje a un lugar que no es el cotidiano, las imágenes y los objetos adquieren un valor adicional al de su función original. Ante esto, creo que el fotógrafo tiene la posibilidad de convertirse en un arqueólogo coleccionista de pequeñas partes de un todo que pueden llegar a percibirse como objetos escultóricos. Posteriormente comencé a cuestionarme el efecto que produce el uso de imágenes para fines publicitarios turísticos en la percepción que tenemos de otros lugares desconocidos. Actualmente me interesa seguir investigando la influencia de la imaginería turística a lo largo del Siglo XX en la construcción mental de realidades reducidas con respecto a la identidad visual de otros países. |