Al caminar por el jardín de la casa de Gerda en el pueblo de Cholul, cerca de Mérida, uno descubre el origen del tema de su obra y que forma parte de esta exposición: los nidos alargados, llamados yuyas, son lugares de protección, de refugio, que proporcionen abrigo y sostén; cuelgan de los árboles, como brotes que crecen hacia el piso. Las aves las fabrican con ramas y lodo, endurecidos por el sol. En apariencia frágiles, las yuyas tienen gran resistencia, su función es protectiva y es ésta lo que le interesa a la artista, que se ve a sí misma como un ave migratoria: en su obra habla del arraigo, de transformación y de anidación. Ella reconoce que el país y el paisaje forman parte de este proceso: “yo me arraigo, me transformo y ahora quizá estoy haciendo el resumen de mi vida”. Ella misma ha construido un refugio aislado, que comparte con otros artistas, en el que su trabajo se decanta, pasa por una metamorfosis y llega a su forma final. Nudos....el nudo es como el nacimiento de la vida. “Al nacer, al niño le hacen un nudo, el cordón umbilical, y luego lo cortan para darle vida independiente. Es un momento metafórico, con un nudo y un corte, una unión y una separación.” Reconoce que es una visión compleja, abstracta. Cree que el sentido del nudo es positivo, como una medida de nuestra vida. “Es nuestra vida”, resume. Lograr que el material se vuelva sobre sí y dé origen al sentido de un encuentro, de un ensimismamiento y de un centro corporal. Más que problemas o situaciones de estancamiento, atasco o atolladero, estos nudos por su belleza son puntos de articulación que llevan implícita la construcción de sentido y de lenguaje que constantemente guían el trabajo de la artista. La obra de Gerda Gruber surge del rumor de lo natural, de las voces y sonidos que se transmiten como ondas. Esta ondulación es una presencia constante en sus esculturas. La presencia del agua es uno de los elementos que recurrentemente habitan la producción plástica de la artista. Toma también del agua el efecto de las ondas en el sentido de hacer eco, de repetirse. Su obra lleva implícita una sensación de orden encadenado, de regularidad rítmica y de una racionalidad. |