Siempre quise nadar. Sin embargo, la primera vez que lo intenté casi me ahogo. Hace unos años me prometí emprender actos que me plantearan la posibilidad de conocer y reconocerme mejor. De una lista surgió la necesidad de aproximarme a mi cuerpo, de sentirlo y tener claro cuáles eran los límites y fronteras entre lo mío y lo de los demás.
El identificar qué es lo exterior y qué lo interior me ha permitido, entre otras cosas, zambullirme de nuevo al agua y vencer el antiguo temor. En la alberca no sólo floto, sino que ahora nado y me desplazo al ritmo y velocidad de mis brazadas y pataleos y de mi respiración ya no tan agitada.
De lo más difícil de esta hazaña ha sido acostumbrarme a ver y respirar entre el agua. Cuando comprendí que el agua no era más que agua y que podía permanecer en ella, incluso tragarla -con todos sus inconvenientes- me vi sumergido en un entorno azul artificial, cubierto de miles de minúsculas burbujas.
El agua estancada tiene en mí connotaciones distintas a la leve y melancólica que cae con la lluvia y la torrencial voraz que genera desastres. El agua en la alberca es representativa de su totalidad y capta con facilidad el viento, el movimiento y los cambios en el clima y la luz.
Adentro del agua me he permitido observar con detenimiento su consistencia y la manera en que la luz se refleja en la superficie, en su masa y en el fondo del estanque de 50 x 25 x 1.50 metros. Siempre hay olas leves que aceleran su oscilación y oleaje dependiendo del ritmo de las brazadas, pataleos, zambullidas y clavados de los nadadores.
Nadar en una alberca ha generado en mi cabeza una atmósfera artificial de estímulos visuales de colores azules, imágenes oscilantes y horizontes verticales. Durante las monótonas travesías de un extremo a otro de la piscina, veo casi todo en tonos verde-azul-verde claramente relacionados con la pintura de la alberca y de las lámparas de neón que tiñen todo en esa tonalidad. El nadar resultó un pretexto interesante para retomar la pintura y emplear el color azul, hace rato ajeno a mí.