Con frecuencia, la obra de Damián Ortega (México D.F., 1967) se caracteriza por tomar objetos cotidianos los cuales deconstruye y configura de manera tal que incitan al espectador a reconsiderar su opinión del objeto y su función. En 1996, Ortega creó un obelisco de 3 metros de altura al que añadió cuatro ruedas, dando una nueva reinterpretación a este símbolo del poder, dotándolo de un significado absurdo. En Cosmic Thing (2002) el artista desmanteló un Volkswagen Sedan, suspendiéndolo y montando las piezas como si se tratara de un diagrama gigante en tercera dimensión de un manual de automóviles. El tiempo es un elemento fundamental en el trabajo de Ortega y curiosamente se relaciona con sus trabajos anteriores, ya que el artista trabajó como caricaturista para diversos medios impresos. Como sabemos, una historieta es una serie de imágenes fijas en donde la estructura narrativa nos permite entenderla como una secuencia de fotos a partir de diversos momentos en el tiempo. El trabajo de Ortega nos invita justamente hacia una nueva visión de la escultura de la misma manera. Si miramos sus esculturas basadas en sillas ensambladas o vectores, no sabemos si estamos viendo cuatro sillas impactadas, o bien una silla moviéndose en cuatro momentos. Algo como una versión tridimensional de la pintura “Desnudo bajando la escalera” de Duchamp. La complejidad de sus piezas es realzada por el potencial de moverse alrededor del cuarto para experimentar puntos de vista múltiples. Lejos de ser estáticas, estas esculturas aluden al concepto de evolución y movimiento. Subvertiendo la noción de la escultura como objeto sólido y monumental, Ortega pretende generar cuestionamientos, más que exhibir certezas. La obra que se presentará en la Tate Modern, surgió a partir de una conversación con un profesor de física sobre Mecánica Cuántica. El título de la exposición, Momento de Incertidumbre nace de la famosa teoría de Heisenberg. En palabras del artista, “Lo que pude interpretar de esa plática fue una noción perturbadora del universo como un lugar frenético y turbulento. El principio de incertidumbre dice que desde un punto de vista microscópico existe una cantidad tremenda de actividad, y esta actividad se agita cada vez más a distancias más pequeñas y escalas de tiempo cada vez menores. El principio de incertidumbre afirma que fotones y electrones tienen tanta energía que se desplazan constantemente a “empujones” como un frenesí de niños corriendo en un cuarto cambiando su velocidad y posición. Al echar un vistazo desde cualquier punto de vista podríamos tener una idea clara de dónde está el niño, pero un momento después su posición habrá cambiado radicalmente. Los objetos también toman un lugar preciso, sólo cuando son observados por alguien”. En esta exposición, en la Tate Modern, Damián Ortega nos invita lúdicamente a contrastar lo monumental (el edificio) y lo permanente (el museo como conservador de objetos para la posteridad) con la naturaleza caótica y siempre cambiante del universo: Creación y aniquilación, repetidas infinitamente hasta que el tiempo se acabe. |
Damián Ortega vive y trabaja en la Ciudad de México. Entre sus exposiciones individuales más recientes se encuentran Damián Ortega en el Kunsthalle de Basilea, Suiza (2004), Spirit and Matter, Whitecube, Londres (2004), Damián Ortega en el Museu de Arte da Pampulha, Belo Horizonte, Brasil y Moby Dick, México D.F. (2004). Para el 2005, el artista prepara ya la exposición The Beatle Trilogy and Other Works en The Redcat Gallery y MOCA LA, Los Angeles, así como una residencia de tres meses en Lisboa. |