La obra de Luis Urrutia esta integrada por imágenes de la gran urbe; fragmentos de las señas humanas identificables como las construcciones que se levantan por doquier. Espacios habitados por sujetos invisibles a la presencia del ojo, los cuales se mueven según el ritmo de sus propios pensamientos, que se hacen evidentes al espectador por la cadencia de las pinceladas y la vibración de los colores sobre la tela.
Imágenes cargadas de movimiento en las que se aprecian los edificios, el metro, las carreteras, y otros tantos lugares transitables que nos implantan una aceleración a la manera de prótesis construidas sobre el planeta.
Su obra enuncia con gran fortuna un lenguaje vigorosamente dramático e intenso; poderoso en su representación y refinado en sus matices, que le acerca a una abstracción lírica y en cuya propuesta visual se identifica la herencia del informalismo catalán o del expresionismo abstracto tal vez espacialista.
Urrutia logra incorporar en su pintura materiales no tradicionales como tierras, pigmentos, alambres, telas y mallas metálicas, láminas de latón, etc.; recursos que le permiten explorar en sus composiciones formales los cambios de la luz, captados por la calidad del material o sus transparencias; su gama, aunque delimitada o enmarcada siempre a manera de dibujo por el negro, es ilimitada: rojos, azules o grises, los cuales le permiten contrastar y modular sus volúmenes, dotando de versatilidad y ligereza a los diferentes planos.
La inclusión en su pintura de la técnica del collage, permite a Luis Urrutia una expresividad en el empleo de los materiales y una postura o actitud de ruptura con lo establecido; si bien a primera vista no se perciben referencias figurativas, existe en su trabajo rasgos rescatados de la realidad, los cuales responder a soluciones puramente pictóricas y sirven para establecer el vínculo con lo reconocible a manera de esbozos o trazos evocadores de un paisaje común a la vista de su propio estudio.
Sus trazos delatan rasgos expresivos que se manifiestan en una obra abstracta con cierto sentido lírico, en la que el detalle no tiene cabida y escapa a la intención de reproducir imágenes de la realidad, simplemente se trata de trazos guiados por la intención de ese paisaje urbano; líneas y planos que adquieren un carácter autónomo y arreferenciales; rasgos que identifican su propio estilo ya consolidado, en el que la función poética se desarrolla con distintos ritmos y recursos para otorgarnos una pintura en la cual lo importante es el gesto y la des-estructuralización del mundo visible.