Un proyecto colectivo binacional de Naomi Siegmann
Museo del Palacio de Bellas Artes / México, D.F.
Explanada del Palacio de Bellas Artes
del 12 de noviembre al 10 de diciembre de 2005
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A través de El Bosque/The Forest pretendo despertar un pensamiento alrededor de la vulnerabilidad de nuestro entorno habitado y el frágil balance entre sus recursos y quienes lo habitamos. La supervivencia humana y la preservación natural no deben ser recíprocamente excluyentes; por el contrario, están inexorablemente interrelacionadas. Por medio de la interpretación artística, espero que la contemplación de un mundo sin árboles, nos haga entender y valorar mejor cuan importantes son estos seres en nuestras vidas.
Naomi Siegmann
PRESENTACIÓN.
El Bosque es un proyecto artístico-ecológico cuyo propósito es ayudar a crear conciencia acerca del grave peligro que representa, para todo el mundo, la tala inmoderada.
La propuesta consiste en presentar una exposición de escultura, el tema es el árbol. Los participantes, escultores mexicanos y norteamericanos, cada uno, ha creado un árbol hecho de cualquier material excepto la madera o sus derivados.
Para cumplir los objetivos de El Bosque, la exposición se presenta en plazas públicas o explanadas al exterior de museos o centros culturales. La muestra es un proyecto binacional entre México y Estados Unidos, para ser exhibida en al menos tres ciudades de cada país.
LOS ARTISTAS PARTICIPANTES SON:
Estados Unidos
Bryan Nash Gill Caroline Kaplowitz Robert Lobe Beverly Pepper Steve Tobin Catherine Widger
México
Helen Escobedo Pedro Friedeberg Yolanda Gutiérrez Marina Lascaris Kiyoto Ota Marta Palau Ricardo Regazzoni Naomi Siegmann Jorge Yázpik
El criterio para seleccionar a estos artistas en particular, aparte de la alta calidad de su trabajo y de su amplia experiencia profesional y curricular, es su interés en la ecología y su preocupación por nuestros bosques. Es importante mencionar que aceptaron participar en el proyecto, principalmente, por su mensaje ecologista.
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STEVE TOBIN Raíces / bronce / 195 x 100 x 140 cm. / 2004
ÁRBOLES: FORMAS ESCULPIDAS, PRESENCIA PERDURABLE.
Por Mary Schneider Enriquez (fragmento)
Hoy en día, vastas extensiones de los bosques del mundo han sido diezmados en respuesta a las necesidades o caprichos del hombre. Esta exposición binacional de escultura es una aguda manera de situar el arte en el centro de esta lucha por la supervivencia, de los árboles y en última instancia, del hombre.
Uno literalmente ve los bosques a través de los árboles de esta exposición, acertadamente titulada El Bosque/The Forest, en la que cada escultura se levanta como el símbolo de la enhiesta planta que se encumbra majestuosamente sobre nosotros. La escultura tiene medios particularmente evocadores de representar un árbol, la altura y monumentalidad de un viejo roble, arce o pino, se yergue como una antigua odalisca más allá de la escala humana, demandando atención y respeto. Las variadas cualidades del árbol se transmiten muy bien a través de la miríada de expresiones tridimensionales que componen esta muestra. Para mucha gente, los árboles son simples proveedores de sombra, oxígeno, mobiliario o papel, sus atributos físicos tienen valor práctico, no estético.
Las esculturas de esta exposición rebasan esta perspectiva en una amplia gama de variaciones, enfatizan la monumental presencia, los grandiosos efectos visuales y los beneficios económicos de los árboles. Con callada fuerza estas piezas confrontan al espectador con la presencia física y estética de los árboles en la vida del hombre.
Sobre todo, los escultores elegidos representan el árbol en uno de dos lenguajes visuales, ya sea en una expresión abstracta que lo conjura -su masa y escala absolutas, su curvada silueta - o en una expresión mimética que pinta vívidamente sus características físicas- la vivaz explosión de ramas y raíces, o la palpable expansión de su corteza.
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CATHERINE WIDGERY Enraizado arriba / resina y acero / 195 x 110 x 145 cm. / 2004
POR LAS VENAS DEL ÁRBOL AL BOSQUE.
Por Alberto Ruy Sánchez (fragmento)
Este bosque creado por artistas muestra las múltiples maneras posibles de pensar a un árbol con imaginación y materia. La tremenda diversidad de formas arbóreas es signo de salud creativa y nos habla ya de cómo cada creador es un microclima donde pueden crecer especies únicas, endémicas, que siendo “otra naturaleza” constituyen un peculiar homenaje al árbol natural y su nobleza, a su fragilidad y a su vital necesidad de atención. La artista Naomi Siegmann, quien conoce mejor que nadie los misteriosos vínculos que con la realidad tiene la madera, ha provocado la aparición de este sorprendente bosque creativo.
Cada árbol construido aquí es un ritual que anuncia o hasta canta lo que es un árbol: un ser excepcional que no pocas culturas han considerado divinidad que une al cielo con la tierra. Un ejemplo cercano: en la cultura maya, un poema habla de la majestuosa ceiba como un ser de madera cuyas raíces se hunden en las nubes. Es decir, planta del cielo que al mismo tiempo hunde sus otras raíces en la tierra. Ser de dos cabezas extremas que son también sus pies. El árbol une mundos aparentemente distintos y en todo caso separados. Y el árbol creado por un artista multiplica ese significado de puente entre realidades, entre dimensiones de la realidad.
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Naomi Siegmann desea extender su gentil agradecimiento a las siguientes personas e instituciones que contribuyeron en la realización del proyecto El Bosque/The Forest: Qualitas, Cia. de Seguros; Instituto Nacional de Belles Artes; Aeromexpress; Alejandro y Matilde Martí; Grupo Martí; United States Embassy; Secretaría de Relaciones Exteriores; Impronta Editores a través de Mezzotinto A.C., Isaac Masri; Raquel Chamlati; Luis Ramaggio; Johanna Siegmann.