Pérez ha concentrado su atención en la práctica del torno teniendo como referentes el trabajo de artistas como Hans Coper, “ese Brancusi de la cerámica del siglo XX” y que “a partir del canon de la alfarería, la hizo trascender en la modernidad a la condición de arte”, asegura. La crítica ha dicho que gran parte de la obra de Gustavo Pérez refleja las ideas del arte del siglo XX pues su obra revela el gusto por la gran pintura abstracta: la de Kandinsky, Malevich y Mondrian. Hay quienes ven en su obra un vínculo con Miró mientras que otros notan una relación con la obra del escultor Eduardo Chillida. Filósofo, matemático y melómano, Pérez -quien tiene su taller en las tierras húmedas de Coatepec, Veracruz- es un artista que descubre en las formas de los cuencos, los platos, las vasijas e instalaciones, objetos que se transformaron en obras de arte, libres para cualquier uso y aptas para ser gozadas por la vista. Un ceramista que disfruta el contacto con el barro y cuyo trabajo se basa en la disciplina y en el principio de incertidumbre. En el marco de la exposición se presentará una publicación coeditada por el Museo Franz Mayer y Artes de México con el apoyo del Instituto Veracruzano de Cultura. Asimismo, se impartirá un ciclo de conferencias con los ceramistas Javier del Cueto, David Zimbrón y el mismo Pérez quien dictará la conferencia “Una mirada retrospectiva” el sábado 23 de abril a las 12:00 horas en el Auditorio Pedro López de este museo. Por otra parte, la diseñadora Martha Vargas, inspirada en esta muestra, presentará una colección de joyería en plata que se podrá adquirir en librería. Quien visite la exposición podrá apreciar el refinamiento de un arte ancestral en cada pieza elaborada por Gustavo Pérez. La curaduría de la exposición estuvo a cargo de MuseArte, integrado por Andrea Cabello, Montserrat Mata y Rocío Martínez.
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