En busca de nuevos lenguajes visuales
Los artistas de la posguerra buscaban ofrecer una nueva interpretación de los lenguajes visuales abstractos, desarrollados durante el periodo anterior a la guerra por artistas asociados con los movimientos estéticos del constructivismo, neoplasticismo y la Bauhaus. Estas corrientes artísticas aludían a las investigaciones de Kasimir Malevich (1878-1935), Piet Mondrian (1872-1944) y Josef Albers (1888-1976). A partir de estas fuentes, los artistas de la segunda mitad del siglo XX incorporaron intereses precisos en lo que se refiere a la universalidad de la forma, la objetividad y las prácticas interdisciplinarias.
Asimismo, las nuevas exploraciones desequilibraron la posición cada vez más dogmática de las ideas modernistas de la preguerra, las cuales establecían márgenes muy estrechos para la práctica de la pintura, por ejemplo. Los artistas de la posguerra profundizaron en el análisis de los preceptos del abstraccionismo, lo que condujo a lecturas alternadas y nuevas significaciones para el uso de formas geométricas.
Las piezas de la exposición reflejan el mundo visual cambiante en el cual fueron producidas. Hay múltiples obras que hacen referencia a innovaciones específicas hechas durante los años 60 y 70 en el diseño gráfico, la arquitectura, los materiales industriales, la naciente cibernética, la fenomenología y la integración de las artes en un mundo cada vez más comercializado y globalizado.
Los creadores que se exhiben en esta revisión, puntualiza Ostrander, se distinguieron de la generación previa por su énfasis en la percepción y en la participación sensorial directa del espectador. Mientras en la preguerra se buscaron composiciones equilibradas, armoniosas, utilizando elementos geométricos -obras que con frecuencia abordaban aspiraciones metafísicas, así como agendas sociales utópicas-, los artistas de Geometrías... emplearon formas abstractas simplificadas a fin de provocar nuevas sensaciones mediante el movimiento.
Movimiento mecánico, óptico y corporal
En las obras que integran la muestra, el movimiento se evoca de distintas maneras: mecánica, óptica y corporalmente. Por ejemplo, en la obra cinética de Marta Boto, Plus Helio Lumineux (1969), el movimiento es producido por un motor con luz artificial proyectándose sobre formas rotatorias de espejo. Un uso similar del reflejo de la luz es evidente en la pieza en blanco y negro Relieve 27 (1970) de Julio Le Parc.
La luz y la sombra se ven activadas por la pieza suspendida de Rogelio Polesello Sin título (1975), con su superficie acrílica transparente que proyecta un patrón luminoso a lo largo de la pared. En la pintura de Julian Stanczak Aloft See Through III (1973), el movimiento óptico se crea al formar capas entre los planos angulares compuestos de puntos pintados.
Una complejidad visual similar se revela en las dos obras de Yaacov Agam, Sin título (1975) y Simple (1978); ambas yuxtaponen dos composiciones geométricas en particular en una estructura plegable en relieve. La pieza vibrante Ceti Lum (1966-1973) de Victor Vasarely crea una composición pulsante a través de la formación de patrones en paralelogramas alternados (polígonos de cuatro lados).
El movimiento físico del cuerpo se activa en 28 placas ubicadas en dos formas no convencionales (1966-2005) de David Lamelas, en donde se motiva al espectador a circular por las distintas placas metálicas cuadradas colocadas en el piso. La gran construcción de Gerardo Rueda, Casares (1973), aborda directamente la escala del cuerpo del espectador, a medida que uno avanza frente a sus grandes planos blancos en desplazamiento.
Propuesta de montaje
El diseño de esta exhibición dialoga de manera directa con las obras presentadas, a través del uso de colores intensos que destacan la estructura geométrica y los planos de la arquitectura de las salas del museo. Mediante esta propuesta de montaje, la exposición busca resaltar la manera en que los artistas aquí representados han intentado, en ocasiones, provocar una interacción dinámica entre elementos incorporando formas geométricas al espacio y la arquitectura en donde se presentan.
Geometrías inestables celebra la diversidad de los experimentos de percepción realizados durante este periodo utilizando la geometría, representada aquí por este grupo diferente de pinturas, gráfica, esculturas y relieves de la colección permanente del Museo Tamayo.